Worldschooling o cómo hacer del mundo un aula


Se hacen llamar los Learning gypsies y en los últimos 847 días, recorriendo 295.000 km., han estado en 25 países, en 67 ciudades y asistido a 65 centros educativos. Son la familia Escudero-Swayne y son seis: la madre Hazel, el padre Iñaki, tres hijos menores (Alani, Amaia e Iker) y la abuela Julia.

Hazel e Iñaki decidieron dar un giro en su vida y junto a sus hijos iniciaron hace más de dos años un viaje de descubrimiento educativo: “los sistemas educativos no están cambiando a la velocidad del resto de la sociedad, existe un cambio de intereses y por eso no se puede educar como hace 30 años”, señala Iñaki. Este fue el motivo que les animó a viajar y empezaron a hacer worldschooling, educar fuera de las aulas, donde “la autonomía, la determinación, el cuestionar y la participación” son fundamentales para esta familia, pero para conseguirlo han tenido que “desaprender” lo que sabían.

Durante este tiempo, han aprendido que “para que los niños sean activos y participen en el proceso de convertirse en alguien útil y que aporte a la sociedad, hay que respetarles y no robarles la capacidad de aprender”. “Si queremos que nuestros hijos participen activamente en la democracia del futuro, tenemos que permitir que participen prácticamente en todo”.

El worldschooling es usar el mundo como aula y combinar los conceptos que normalmente viven solo en un libro y llevarlos a la vida tras esa experiencia.  Si estás aprendiendo del Impero Romano pues vas a Italia y estudias y lo ves y caminas por donde  caminó la gente que nos ha traído donde estamos hoy, esto es el worldschooling. 

La familia ha tenido la oportunidad de conocer diferentes escuelas como Acton Academy o Reggio Emilia en Italia.

Para ellos la escuela hoy en día no promueve el cuestionamiento y hoy en día necesitamos niños que sean capaces de cuestionarlo todo todos los días.

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